¿Qué es mejor? ¿Esperar hasta que el niño crezca y sólo hasta entonces sacarlo al parque a pasear, o auparlo para que por si mismo fortaleza sus rodillas mientras persigue, aún con la mirada, las palomas que a pocos pasos se comen el siempre vivo alpiste? Es grande el barrilete y los vientos de marzo aún no levantan. Compromiso firmado el día de hoy: Que el desembarco comience el próximo martes.
Es verdad que el niño estará balbuceando todavía, si, pero también lo será que ya las calles podrán ver su caminar: Mejor es que aprenda a dar sus primeros pasos mientras busca los ojos de cada corazón que ve pasar.
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Si tú eres amor y yo soy amor, entonces tú y yo somos amor.
Si cada uno está hecho de amor, no es necesario buscar quien ya se es; no es necesario que cada uno busque a quien de todas formas ya es; ninguno de los dos necesita tomar dominio sobre la vida del otro para ser quien ya es.
Aquello de lo que estamos hechos llena por completo y le da seidad a todo lo que cada uno es.
Siendo ambos de la misma esencia, cada uno es todo lo que el otro ya es: No hay ni primero, ni segundo; ni arriba, ni abajo; ni grande, ni chico. Desaparece la lógica de las prioridades.
Siendo ambos de la misma esencia, cada uno es todo lo que le corresponde ser: desaparecen el espacio y el tiempo, el olvido y el abandono.
Siendo tú hecha de aquello de lo que yo soy, tu presencia llena en todo momento mi espacio y mi tiempo: dejan de tener sentido la añoranza y el anhelo, la nostalgia y la tristeza, el enojo y la zozobra.
He aquí un nivel de realidad en el que tú eres y te expresas a través de mi; yo soy y me expreso a través de ti. Sin dejar de ser lo que cada uno es, tú y yo somos uno.
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